Aceite de cutículas: cómo usarlo y cómo empujar las cutículas sin dañarlas
Una gota de aceite de cutículas cada noche y empujar las cutículas con suavidad una vez por semana bastan para tenerlas cuidadas, siempre que sepas qué piel se retira y cuál no se toca.
por Anastasia Kovalenko
Aceite de cutículas: cómo usarlo y cómo empujar las cutículas sin dañarlas
El aceite de cutículas mantiene flexible la piel que rodea las uñas, de modo que es menos probable que se agriete o que salgan padrastros. Basta con un minuto al día: una gota por uña, extendida con un masaje sobre la piel de la base y de los laterales, mejor por la noche.
La otra clave del cuidado de las cutículas es saber qué piel se puede retirar y cuál conviene dejar tal cual. En esta guía te explicamos la diferencia, cómo usar el aceite para cutículas en uñas naturales y en uñas de gel, y cómo empujar y preparar las cutículas de forma segura.
¿Qué son las cutículas de las uñas?
En manicura, la cutícula es la fina capa de piel muerta que queda pegada a la lámina de la uña, en su base. Se forma en la cara interna del pliegue de piel que hay detrás de la uña y avanza con ella a medida que crece. Sobre una uña seca es casi transparente, y es fácil que pase desapercibida hasta que la levantas.
El borde de piel viva que hay justo detrás es el eponiquio, el extremo del pliegue proximal de la uña, y es lo que casi todo el mundo llama cutícula. Sella la base de la uña y protege del agua, la suciedad y las bacterias la matriz que hay debajo, donde se forma la uña. Por eso la cutícula muerta se puede retirar, mientras que el eponiquio solo hay que empujarlo con suavidad hacia atrás y mantenerlo flexible.
¿Hay que cortar las cutículas?
La piel viva, no. Cortar el eponiquio rompe ese sellado y deja una pequeña herida por la que pueden entrar bacterias, y por eso los dermatólogos lo desaconsejan. Además, el borde cortado suele resecarse y levantarse en pellejos mientras cicatriza, lo que acaba en más padrastros y en más ganas de volver a cortar.
Corta solo los padrastros y la piel muerta que ya se haya despegado, y mantén el contorno limpio empujando las cutículas con regularidad y aplicando aceite a diario.
Cómo usar el aceite de cutículas
Lo ideal es usar el aceite de cutículas cada noche, porque así puede quedarse horas sobre la piel. Durante el día, vuelve a aplicarlo después de lavarte las manos, ya que el jabón arrastra la grasa natural de la piel.
Aplica una gota por uña sobre la piel de la base, con las manos limpias y secas. Si el aceite lleva pincel, basta con una pasada a lo largo del pliegue de la uña.
Masajéalo con la yema del pulgar, haciendo pequeños círculos sobre el pliegue y a lo largo de los dos laterales de la uña, que es donde se forman los padrastros. Si tus uñas están secas o se abren en capas por la punta, reparte también lo que quede de aceite por el borde libre.
Deja que se absorba. Si sobra, extiéndelo por el dorso de las manos en lugar de lavarlo.
Aceite de cutículas en uñas de gel
Si llevas uñas de gel, merece la pena usar aceite para cutículas a diario. No estropea el gel ni el top coat una vez catalizados, y evita que la piel de alrededor del gel se reseque.
Lo único que hay que vigilar es cuándo aplicarlo, porque el aceite sobre la lámina de la uña impide que el gel se adhiera. El día de la manicura o del relleno, mantén el aceite y la crema de manos lejos de las uñas. Aplica el aceite al final, cuando el top coat ya esté catalizado y hayas limpiado la capa pegajosa, si la hay.
Cómo elegir un aceite para cutículas
Hay tres ingredientes que conviene saber reconocer en la etiqueta. El aceite de jojoba, que aparece como Simmondsia chinensis seed oil, se absorbe bien y apenas deja residuo graso, lo que lo convierte en el más indicado para el día. El aceite de almendras dulces (Prunus amygdalus dulcis) tiene una textura más untuosa y va mejor antes de dormir, pero evítalo si tienes alergia a los frutos secos. La vitamina E, que figura como tocopherol, se añade para ayudar a que la mezcla se mantenga fresca.
Un aceite en formato bolígrafo cabe en el bolso y te permite retocar a lo largo del día. En el salón, usa un frasco con cuentagotas o aplicadores de un solo uso, para que nada que haya tocado la piel de una clienta vuelva al frasco.
Cómo empujar y quitar las cutículas de forma segura
En uñas naturales, empujar las cutículas una vez por semana basta para mantenerlas cuidadas. También es uno de los pasos de la manicura japonesa, y se hace antes de pulir las uñas para sacarles brillo. Si llevas gel, hazlo en cada manicura nueva o en cada relleno, y deja que el aceite diario haga el resto.
Ablanda la piel. En uñas naturales, hazlo después de la ducha o tras dejar las yemas de los dedos unos minutos en agua tibia. También sirve un reblandecedor de cutículas: aplícalo solo en la zona de la cutícula y respeta el tiempo que indique la etiqueta. Antes del gel, sáltate este paso y trabaja con las uñas secas.
Empuja la piel hacia atrás. Sujeta un empujador con punta de goma, o uno metálico de punta redondeada, casi plano sobre la uña. Con una presión ligera, trabaja desde el centro del pliegue hacia cada lateral, sin ir más allá de donde la piel ceda con facilidad.
Levanta la cutícula muerta. Con el empujador siempre plano, deslízalo con pasadas cortas por los primeros milímetros de la uña. La cutícula se desprende como una película fina y blanquecina.
Recorta solo lo que cuelgue suelto. Con unos alicates limpios y bien afilados, elimina la piel muerta que se haya despegado del todo y corta los padrastros a ras de piel, con cuidado de no herirla. Nunca tires de un padrastro, porque se desgarra hasta la piel viva.
Termina con aceite, salvo que vayas a aplicar gel a continuación.
Una línea de cutícula limpia empieza por un cuidado constante.
Qué empujador de cutículas usar
Un empujador con punta de goma, al que a veces se llama pezuña, es la opción más segura si estás empezando, porque su punta blanda no raya la uña. Uno de acero inoxidable es más preciso: tiene un extremo redondeado para empujar y otro más estrecho para levantar la cutícula y limpiar los laterales.
El borde de un empujador metálico debe ser liso, sin esquinas afiladas ni rebabas. Limpia y desinfecta los empujadores metálicos y los alicates después de cada uso. Como los palitos de naranjo son porosos y no se pueden desinfectar, usa cada uno una sola vez.
Cómo trabajar las cutículas con torno
Hoy en día, muchas manicuristas trabajan la cutícula en seco, con torno. Una fresa de llama de diamante de grano fino levanta la cutícula y, después, una pequeña fresa de bola de diamante la retira, a baja velocidad y sin presión. Es el método de la manicura rusa, que deja una línea muy limpia junto a la cutícula. Eso sí, requiere una buena formación: con la fresa, la velocidad o la presión equivocadas se puede quemar o cortar la piel. En casa, limítate a las herramientas manuales.
Para el salón, nuestro Torno de uñas profesional inalámbrico tiene una pieza de mano con motor sin escobillas que funciona sin vibraciones, algo importante cuando se trabaja cerca de la piel. Las fresas de cutícula se usan a una velocidad aproximada de entre 8.000 y 15.000 rpm, y nuestra guía de fresas para torno de uñas explica cuál elegir.
Si queda cutícula muerta sobre la lámina, el gel se asienta sobre piel y no sobre uña, y empieza a levantarse a los pocos días. Es el motivo más habitual de que el gel se levante junto a la cutícula, y en nuestra guía sobre cuánto duran las uñas de gel repasamos los demás.
Trabaja con las uñas secas: una uña que ha absorbido agua se hincha ligeramente, y el gel que se aplica encima tiende a levantarse cuando la uña vuelve a contraerse. Cuando hayas retirado la cutícula, inclina cada dedo bajo una luz intensa para comprobar que no se te ha escapado ninguna película.
Después, pasa con suavidad un buffer fino (de grano 180 o más fino) para quitar el brillo y retira el polvo con un cepillo. Limpia la uña con el Prep Booster para eliminar la grasa y la humedad, y aplica un primer sin ácido si las uñas son grasas o si el gel tiende a levantarse.
El Prep Booster limpia y deshidrata la uña antes del gel.
A continuación, aplica una capa fina de base, como la Rubber base RB01 Transparente, dejando un margen del grosor de un cabello hasta la piel y sellando el borde libre. Si el gel toca el pliegue de la uña, retíralo con un palito de naranjo antes de catalizar durante el tiempo que indiquen las instrucciones. El gel que queda sobre la piel hace que la manicura se levante, y el gel sin catalizar en contacto con la piel es la principal causa de alergia al gel.
Las cutículas secas suelen tener su origen en el día a día: lavarse las manos a menudo, el gel hidroalcohólico, los productos de limpieza, el frío y la calefacción. Retirar el gel con acetona también reseca la piel, y arrancarse los pellejitos convierte la sequedad en grietas que duelen.
Mientras estén secas, aplica aceite dos o tres veces al día además de por la noche, y crema de manos cada vez que te las laves. Ponte guantes para limpiar y fregar los platos, y también en la calle cuando haga frío. Después de retirar el gel con acetona, lávate las manos y pon aceite en las cutículas enseguida. Si la piel está levantada e irregular, dale unos días de aceite antes de cortar nada.
Hay síntomas alrededor de la uña que requieren una visita al médico. El enrojecimiento, la hinchazón o el dolor pueden indicar una infección, y el picor o las pequeñas ampollas después de una manicura de gel pueden ser un signo de alergia. En cualquiera de los dos casos, deja de hacerte manicuras y acude a tu médico o a un dermatólogo.
Errores frecuentes con el aceite de cutículas y el cuidado de las cutículas
Con el aceite de cutículas, los errores más habituales son aplicarlo justo antes de una manicura de gel y usar mucho de vez en cuando en lugar de una gota al día. Con las herramientas, la mayoría de los daños se deben a cuatro hábitos.
Cortar la piel viva. Recortar el eponiquio para conseguir una línea más nítida deja una herida abierta, y el borde suele cicatrizar más áspero que antes.
Empujar con demasiada fuerza o demasiado a menudo. Una presión fuerte y repetida en la base de la uña puede llegar a la matriz y notarse semanas después en forma de estrías o pequeñas hendiduras.
Arrancar los padrastros. Al tirar de uno, se desgarra la piel viva y queda una grieta dolorosa que puede tardar días en curarse.
Raspar la lámina de la uña. Un empujador afilado o una presión excesiva rayan y adelgazan la uña natural, así que mantén la herramienta plana y pule siempre con suavidad.
Preguntas frecuentes
¿El aceite de cutículas se aplica antes o después de la manicura?
Después. Como el aceite sobre la lámina de la uña impide que el gel y el esmalte se adhieran, espera a que el top coat esté catalizado o el esmalte, seco. A partir de ahí, úsalo a diario hasta la siguiente manicura.
¿Hay que aclarar el aceite de cutículas después de aplicarlo?
No, deja que se absorba y extiende lo que sobre por las manos. Antes de la siguiente manicura, al pulir y limpiar la uña se elimina cualquier resto de aceite que haya quedado en la superficie.
¿Hay que masajear el aceite de cutículas?
Sí. El masaje con el pulgar reparte el aceite por el pliegue y por los laterales de la uña, que es donde empiezan la sequedad y los padrastros. Además, el masaje diario empuja un poco la piel hacia atrás y luego tendrás menos que empujar.
¿Cuánto tiempo hay que dejar actuar el aceite de cutículas?
Déjalo hasta que se absorba, lo que suele llevar unos minutos, y evita lavarte las manos justo después. Si lo aplicas antes de dormir, puede quedarse toda la noche. Una capa gruesa no sirve de nada: se queda en la superficie y acaba en las sábanas.
¿Por qué no se deben empujar las cutículas?
Sí se pueden empujar, siempre que no fuerces la piel. Las advertencias se refieren a empujar con fuerza o a diario, porque eso puede separar el eponiquio de la uña y romper su sellado. Una vez por semana, con una herramienta redondeada y una presión ligera, no supone ningún problema para la mayoría de las uñas.
Cuando tus cutículas estén listas para el color, empieza con una capa fina de una de nuestras rubber base.
Cada roseta de leopardo son solo dos trazos: marrón cálido y negro discontinuo. Aprende a pintarlas con esmalte semipermanente y descubre 10 ideas, del guepardo a la cebra.
El verde es hoy uno de los colores de uñas más fáciles de llevar. Diez ideas, del verde salvia y oliva al verde oscuro y el ojo de gato, y cómo elegir el tono que mejor te sienta.
Casi todas las lámparas de uñas actuales son duales UV/LED. Te contamos en qué se diferencian de las UV y las LED, qué mirar al comprar, cuánto catalizar el semipermanente y por qué a veces quema.